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#FILANTROPÍA — 02.09.2016

¿QUÉ ES EL IMPACTO SOCIAL Y POR QUÉ ES IMPORTANTE?

Nathalie Sauvanet y Ashling Cashmore

El impacto social está de moda. La preocupación sobre cómo asegurar un impacto concreto con las donaciones que se realizan está ganando terreno entre los filántropos de todo el mundo.

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Para lograr un impacto social con las actividades filantrópicas, las acciones deben demostrar que han contribuido a cambios positivos y sostenibles en beneficio de la sociedad. Si bien este no era el caso hace varios años, en la actualidad nuestros clientes buscan integrar el impacto social en sus estrategias filantrópicas. ¿De dónde viene esta tendencia?

Un nuevo paradigma

A diferencia del pasado, el objetivo ahora es centrarse en los resultados. Por ejemplo, en lugar de ayudar simplemente a quienes se encuentran en situación de extrema pobreza, dándoles dinero o comida, alguien centrado en el impacto social pensaría de manera más constructiva, abordando los orígenes de la pobreza para poder proponer formas de erradicarla. Como dice el proverbio Chino: “Regala a un hombre un pescado y le darás alimento para un día; enseña a un hombre a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”.

Las raíces del impacto social

Esta nueva preocupación por el impacto social y por los resultados puede ser atribuida, en cierto modo, a la creciente influencia de la lógica empresarial tradicional en el terreno de la filantropía. En los últimos años se ha producido un aumento del interés sobre métodos tales como la inversión de impacto y la filantropía “venture”, cuyas raíces residen en el “venture capital” y en el capital riesgo o “private equity”.

La evaluación del impacto social se está convirtiendo en una práctica cada vez más extendida, con organizaciones como la European Venture Philanthropy Association ("EVPA") que tratan de estandarizar metodologías de medición de impacto, con el fin de fomentar su utilización. Como era de esperar, la EPVA fue creada por profesionales procedentes de mundo del capital riesgo.

Además, se han desarrollado nuevas herramientas profesionales de captación de fondos con enfoques de impacto social. Así, en 2010, Social Finance UK lanzó el primer bono de impacto social, para financiar un programa de rehabilitación de presos, siendo pionero en la idea de pago por resultados. Los fondos son captados por adelantado con el fin de permitir que la organización pueda llevar a cabo su programa. El gobierno paga a los inversores sólo en caso de éxito. En la actualidad los bonos de impacto social se han desarrollado en varios países.

No hace falta mencionar que parte del impulso existente detrás del crecimiento de las inversiones de impacto puede atribuirse a las dinámicas del competitivo sector de la beneficencia. Las asociaciones benéficas “luchan” por atraer donaciones, por lo que ofrecer pruebas tangibles del impacto social puede ser un importante factor diferenciador, permitiéndoles justificar su existencia.

Ejemplos concretos de impacto social

Para los profesionales del mundo de los negocios, parece lógico y necesario que se exijan a la vez rentabilidad y resultados concretos. Más de un tercio de nuestros clientes, principalmente empresarios, vienen a nosotros con el deseo de lograr un cambio real. Estos empresarios filántropos, o "philanthropreneur", están dispuestos a aportar su “know-how” empresarial y su energía a sus proyectos filantrópicos con el objetivo de mejorar su eficiencia y asegurar que su dinero está bien invertido.

Tomemos el ejemplo de Michael de Giorgio, ganador del premio BNP Paribas a la Filantropía Individual en 2012. Michael desarrolló su proyecto benéfico “Greenhouse” como un negocio, con resultados demostrables, medición del impacto y rendimiento de cuentas a los inversores.

Algunas fundaciones están ampliando su ámbito de competencia. Además de la asignación de subvenciones y la medición de su impacto, también están llevando a cabo inversiones relacionadas con su misión (MRI). Las MRIs tratan de alcanzar objetivos sociales específicos alineados con la misión de la fundación, pero con rentabilidades financieras. Una fundación de un cliente, que financia la innovación en la lucha contra el cáncer, ha asegurado que el 30% de su presupuesto se invierte en empresas de biotecnología, sobre todo en aquellas que trabajan en soluciones innovadoras para el diagnóstico del cáncer.

La línea que separa las actividades con y sin ánimo de lucro es borrosa, sobre todo con el crecimiento de los empresarios sociales que pretenden abordar los problemas sociales buscando también generar rentabilidades financieras. Recientemente hemos asesorado a una cliente empresaria que no estaba al tanto de estas tendencias, pero que cumplía con el enfoque de impacto social. Ella quería establecer un proyecto en su país de origen para crear empleo de forma sostenible y no sólo donar dinero. Creó una plataforma de emprendedores sociales y fue capaz de atraer interés hacia su “fondo de inversión de impacto social” centrado en el norte de África.

Impacto social ¿la solución a todos sus problemas?

A pesar del reciente énfasis en el impacto social, es importante recordar que muchos filántropos están motivados por la pasión y por las causas en las que creen, incluso si el impacto social es difícil de medir.

Tomemos el ejemplo de un responsable de un hedge fund con el trabajamos. Él disfruta con la filantropía, precisamente porque en ella no existen directrices o normas que le limiten. Realiza sus donaciones confiando en sus instintos a través de las organizaciones que ha conocido en sus viajes.

Desde nuestra experiencia, no existe un modelo único cuando se trata de filantropía. El hecho de que no existiese una metodología formal concreta para la medición del impacto en el pasado, no significa que el concepto de donaciones estratégicas sea nuevo. Después de todo, fue Aristóteles quien dijo "regalar dinero es cosa de todos y fácil. Pero decidir a quién, cuanto, cuándo, por qué y cómo, no es también cosa de todos ni fácil”.