#SRI — 11.08.2020

5 PREGUNTAS SOBRE FILANTROPÍA: NOEMÍE AMISSE

¿Qué motivó tu filantropía?

Mi padre construyó su empresa desde cero. Todos recibimos una educación temprana en emprendimiento, pero también recibimos una fuerte conciencia social. El dar y el estar comprometido con la comunidad es un aspecto clave de mi cultura familiar.

Mi padre era aún joven cuando vendió su empresa, yo tenía unos 20 años. Como accionista, recibí una cantidad inesperada y significativa de dinero. En ese momento, decidí llevar a cabo mi propio desafío de emprendimiento, una empresa de cosméticos natural y sostenible que sitúa, en el corazón de su modelo de negocio, el sustento de mujeres de países en vías de desarrollo. Al mismo tiempo, establecí en 2009 la Fundación Amisse bajo el paraguas de la Fundación de Francia, denominada así en honor a mi padre, y que se centra en el empoderamiento de las mujeres en los países emergentes.

Cuéntanos más sobre tu compromiso filantrópico, sobre las acciones que apoyas y sobre tu fundación.

Estoy convencida de que es crucial apoyar iniciativas impulsadas por las mujeres, debido a su efecto multiplicador, no solo estás ayudando a esas mujeres, sino también a sus familias en su conjunto.

Especialmente en los países en vías de desarrollo, las mujeres suelen ser estar entre las más desatendidas y sufren dificultades financieras. Las mujeres tienen mayores dificultades para tener acceso al capital y a la educación. A menudo tienen que soportar toda la carga del trabajo doméstico, incluido el cuidado de niños y personas mayores. También se ocupan de cualquier necesidad del ciclo vital, como puede ser la educación de sus hijos. Además, las mujeres suelen depender económicamente de los hombres de su entorno. Están expuestas de manera desproporcionada a los desastres, incluyendo aquellos causados por el cambio climático. En demasiados casos, las probabilidades juegan en contra de las mujeres. Este es un tema en el que me siento muy implicada, que ha influido tanto en mi negocio, como en mi filantropía.

Aunque inicialmente la fundación se centraba en las mujeres de los países en vías de desarrollo y, en particular, en proyectos centrados en motivar el espíritu emprendedor, hemos ido más allá e incluimos a mujeres en Francia. Ahora, apoyamos varios proyectos con un área de dominio que va más allá del emprendimiento de las mujeres.

La Fundación Amisse escoge dos proyectos cada año, centrados en el empoderamiento de las mujeres. Cada uno de estos proyectos recibe una donación para arrancar sus actividades o acelerar su progreso.

¿Cómo te sientes respecto a tu iniciativa ahora? ¿Has tenido el impacto que esperabas tener en un principio?

Una gran parte del impacto, irónicamente, es apoyar pequeños proyectos que marcan una gran diferencia.

En los últimos años hemos visto cómo parte de los proyectos que hemos apoyado van generando resultados demostrables. Hemos sido una pieza fundamental a la hora de impulsar estos proyectos. No obstante, hay mucho por hacer aún. Me inspira el impacto que tienen en la sociedad los proyectos que apoyamos, y la inversión de mi tiempo y de los recursos está motivada por los continuos resultados que ovamos observando.  

¿Qué consejo le darías a aquellos que quieren hacer algo parecido?

¡Mide el impacto!

Le doy mucha importancia al impacto medible de los proyectos que apoyamos. Estoy convencida de que, si uno quiere ser eficiente, debe ser capaz de entender lo que funciona y lo que no. La medición del impacto es una de las partes más complicadas del proceso.

¿Cuáles son los KPIs y cómo se traducen los indicadores cuantitativos en cualitativos?

La medición solo puede llevarse a cabo caso por caso (rara vez existe un enfoque estándar para todos los casos), de ahí la ausencia de “benchmarks” globales. Antes de lanzar tu proyecto, piensa en cómo puedes evaluar el impacto que deseas que tenga. Esto te permitirá ajustar el modelo de negocio para que tu iniciativa sea mucho más poderosa.

Quisiera, además, resaltar la naturaleza a largo plazo de un proyecto para que tenga impacto. El impacto no puede lograrse a través de proyectos “pet” o por capricho (proyectos que realizas por gusto y no porque sea necesario o importante), proyectos cortoplacistas… El impacto requiere tiempo y compromiso.

Uno puede pensar que es fácil convertirse en filántropo, después de todo, estás esencialmente dando dinero. Sin embargo, fue ahí fue cuando entendí la diferencia entre la caridad y la filantropía. La caridad supone dar dinero, la filantropía requiere dar dinero, tiempo, experiencia y medir el impacto de los esfuerzos realizados. Uno puede hacer esto con sus mejores intenciones, pero sin el compromiso, la consistencia y la constancia necesarias, el impacto que generará será menor.

¿Cómo te ayudó el equipo individual asesor de filantropía?

Considero que el equipo de filantropía de BNP Paribas Wealth son unos asesores clave y de confianza. Me han estado ayudando desde el inicio del proyecto y hemos tenido contacto regular a lo largo de los años. El equipo es un excelente orientador para nuevas ideas, especialmente cuando me planteo un cambio en la dirección. Cuando empecé en la filantropía, me ayudaron a comprender la causa que había elegido, entender mejor sus diferentes actores y las oportunidades existentes. También me ayudaron a identificar organizaciones beneficiarias basadas en mis criterios específicos, quería proyectos de tamaño pequeño o medio, que pudiese visitar y con los que tuviera la posibilidad de involucrarme más. También me ayudaron a identificar proyectos interesantes cuando decidí ampliar el alcance de la fundación a Francia.