#SRI — 07.10.2020

BONOS LIGADOS A LA SOSTENIBILIDAD

Incorporación de la sostenibilidad en los objetivos de las empresas y los inversores

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La lucha contra el cambio climático y la garantía de un futuro más sostenible se han convertido en preocupaciones fundamentales tanto para la sociedad como para los inversores. Los ciudadanos, los gobiernos y las empresas de todo el mundo presionan cada vez más para que se elaboren planes de acción más sólidos que ayuden a lograr esos objetivos.

Como resultado, en 2015, Naciones Unidas adoptó su Programa de Desarrollo Sostenible, que incluye los Objetivos de Desarrollo Sostenible ("ODS"), un grupo de 17 objetivos destinados a luchar contra la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad en todo el mundo.

Ese mismo año, la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático - COP 21 - terminó con un acuerdo global para luchar contra el cambio climático y, en particular, para tratar de limitar el calentamiento global a "muy por debajo de 2°C", en comparación con los niveles preindustriales. Este acuerdo también tenía por objeto garantizar la coherencia de los flujos financieros con un desarrollo bajo en carbono y resiliente al clima en el que el sector financiero tiene un papel fundamental para su consecución.

Tras este acuerdo, el sector financiero trabajó con múltiples actores para establecer el marco jurídico y operacional que sustentara la utilización de los instrumentos de financiación ecológica. Entre estos instrumentos se encuentra el conocido bono verde. Un bono verde es un instrumento de deuda cuyos ingresos se destinan a proyectos sostenibles que sean aptos. En este contexto, la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (AIMC) emitió los Principios del Bono Verde, para consolidar la definición de lo que puede o no puede clasificarse como bono verde. Las instituciones financieras también publicaron directrices y procesos: BNP Paribas, por ejemplo, publicó su Marco de Bonos Verdes, con el fin de facilitar la comprensión, adopción y vigilancia de esos instrumentos. A medida que crecía el universo de instrumentos financieros con un enfoque social y ambiental, se adoptaron clasificaciones similares en otras áreas. Un ejemplo son los bonos sociales, instrumentos de deuda cuyos ingresos se destinan a invertir en un objetivo social específico.

Esta consolidación del mercado y el fuerte apetito de los inversores y de los emisores, ayudó a que el mercado de bonos verdes superara los 250.000 millones de dólares en EE.UU. en 2019 (fuente: https://www.climatebonds.net/files/reports/2019_annual_highlights-final.pdf), lo que supone un aumento del 51% desde 2018.

Aprovechando principios similares, en los últimos años han aparecido nuevos instrumentos de financiación sostenible. Mientras que los bonos verdes y los bonos sociales se centran en la obtención de capital para proyectos sostenibles específicos, otra categoría de productos, los bonos ligados a la sostenibilidad (BLS), se comportan más como instrumentos de deuda convencionales, contando con características específicas relacionadas con un conjunto KPIs ambientales, sociales y de gobernanza (ASG).

El AIMC y las principales instituciones financieras han emitido, de manera similar, normas y clasificaciones para garantizar el marco adecuado para estos instrumentos.

La ventaja de esos BLS para las empresas es que los ingresos no se limitan a proyectos específicos. También establece una vía sólida y responsable para apoyar la estrategia de sostenibilidad de una empresa. Si bien los primeros emisores que utilizaron estos instrumentos fueron principalmente grandes empresas públicas, una gama cada vez más amplia de empresas está aprovechando estos instrumentos. En septiembre de 2020, por ejemplo, la casa de lujo francesa Chanel, apoyada por BNP Paribas, se convirtió en la primera emisora sin calificación que emitió bonos corporativos ligados a la medición de la sostenibilidad, apoyando la estrategia de sostenibilidad de la empresa e incorporando los objetivos aprobados por Science Based Targets Iniciative (IOBC). Mediante estos instrumentos, Chanel estableció objetivos ambiciosos, entre ellos la reducción de sus propias emisiones de gases de efecto invernadero en un 50%, de las emisiones absolutas de su cadena de suministro en un 10% para 2030 y el paso a operaciones de electricidad 100% renovable para 2025. La calidad de Chanel como emisor y la solidez del compromiso de la empresa demostraron ser un gran atractivo para los inversores y la emisión de bonos se solicitó en exceso, lo que subrayó aún más el interés por las inversiones socialmente responsables.

"CHANEL está involucrado en un importante programa de transformación para descarbonizar su modelo de negocio. Los bonos ligados a la sostenibilidad pueden ser un cambio de juego para acelerar la acción climática, y CHANEL ha demostrado un verdadero liderazgo a través de la creación de un marco ambicioso, transparente y científico. Nos honra apoyar a CHANEL estructurando y emitiendo esta innovadora transacción".

Jean-Laurent Bonnafé, CEO de BNP Paribas

Esos instrumentos son clave, contribuyen al crecimiento del segmento más amplio de la inversión socialmente responsable, ofrecen a los emisores y a los inversores una mayor gama de opciones que se ajustan a sus necesidades, permiten a las empresas financiar la transformación sostenible de sus negocios. Los activos de ISR gestionados han alcanzado un nuevo máximo de más de 1 billón de dólares de EE.UU. y el mercado sigue creciendo a un ritmo muy rápido, lo que pone de manifiesto el creciente compromiso de las empresas y de los inversores de contribuir a un futuro más sostenible.

Los inversores privados, en particular, muestran un interés cada vez mayor por estos activos. BNP Paribas Wealth Management tiene en cuenta el perfil y la experiencia financiera de los clientes, así como sus valores y objetivos personales para proponer las oportunidades de inversión que mejor se ajusten a sus valores.

El creciente número de empresas de alta calidad que aprovechan estos instrumentos innovadores y el aún mayor interés de los inversores, son un poderoso indicador de que la marea de finanzas ecológicas sigue aumentando y será cada vez más transformadora.

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