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#Estrategia de mercado — 16.03.2017

El partido del Primer Ministro de Holanda, Mark Rutte logra la victoria

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El año pasado, los eventos geopolíticos marcaron los mercados con dos cisnes negros de peso: el resultado del referéndum sobre el Brexit y la elección de Donald Trump. El término «cisne negro» está tomado de la obra de Nicolas Taleb y se usa para designar acontecimientos inesperados que, en la práctica, son mucho más frecuentes de lo que pensamos. Después de que estos dos cisnes negros irrumpieran en el 2016, no es de extrañar que esté creciendo el nerviosismo para el calendario político del 2017, particularmente en Europa. Hay una conclusión que puede obtenerse del resultado de las elecciones en Holanda y es que no debemos imaginar que todos los cisnes vayan a ser negros porque hayamos visto pasar a dos, uno detrás de otro. El partido populista de Geert Wilders ha ganado algunos escaños, aunque menos de los que se esperaban. Parece que por primera vez en mucho tiempo se acerca la hora final de la gloria populista. Los dos principales partidos en el poder, el partido liberal VVD de Mark Rutte y los socialdemócratas PVDA, han perdido escaños. No obstante, el VVD es el partido más votado con una importante ventaja, pero su socio de coalición, el PVDA ha perdido muchos votos. Entre los ganadores se encuentran el CDA, el D66 y el partido ecologista Groen Links, los cuales se han beneficiado probablemente de parte del electorado del PVDA.

La formación de una coalición podría comenzar ahora. Dado que el panorama político en los Países Bajos sigue estando muy fragmentado, probablemente será un ejercicio difícil y largo. En la Cámara Baja parlamentaria (Segunda Cámara), 13 partidos compartirán los 150 escaños. Sin embargo, la clara victoria de los partidos CDA y D66, así como la presencia del VVD, implica que la creación de una mayoría de 76 escaños podría resultar más fácil de lo inicialmente previsto.

Antes de las elecciones, las encuestas sugerían que cinco partidos podrían estar obligados a constituir una mayoría viable (nadie parecía tentado por un gobierno minoritario). El bloque compuesto por VDD, D66 y CDA, que los holandeses calificarían como un gobierno tradicional de derechas, ha avanzado (71 escaños según el último recuento). Este bloque podría eventualmente ser apoyado por otro partido como el Christenunie o el Groen Links, con el fin de proporcionar una mayoría.

Una alianza con el partido Christenunie debería ser posible, pero sólo ofrecería una mayoría muy débil. La opción de Groen Links debería permitir una mayoría más cómoda, pero la brecha ideológica entre los miembros de ambos partidos podría ser difícil de superar. Hay que tener en cuenta que será muy complicado (por no decir imposible), formar un gobierno sin el VVD. En otras palabras, todavía es pronto y en política, nada es seguro, pero la formación de una coalición ya parece mucho más fácil de lo que pensábamos. Esto no significa que los Países Bajos nos vayan a presentar a su nuevo gobierno pasado mañana.

Un buen resultado para los mercados

Sea cual sea el gobierno final, el resultado de las elecciones holandesas es claramente positivo para los mercados. La votación parece haber puesto fin, al menos temporalmente, al éxito del populismo antieuropeo. La participación del 82% fue muy superior a la de 2012 (74,6%), cambiando la idea de que la población había perdido su interés y compromiso con la política.

Estos factores podrían restaurar la confianza de los inversores en vista a las futuras elecciones, incluso más cruciales, en algunos de los principales países de Europa. Sin embargo, la tensión geopolítica ha sido precisamente uno de los principales motivos que han impedido que los mercados de renta variable en Europa siguieran la recuperación masiva de los mercados estadounidenses. Este resultado de las elecciones es, pues, una buena noticia para la rentabilidad relativa de la renta variable europea. También es una buena noticia para el euro, pero en menor medida dado que el diferencial de intereses entre Estados Unidos y Europa sigue siendo el factor dominante en este sentido.

Esto no significa que la precaución tomada deba cambiarse por euforia. A más largo plazo, las perspectivas globales económicas permanecen positivas y mejores de lo que han sido durante mucho tiempo. Y un mundo que puede presumir de un mayor crecimiento, de un ciclo americano extendido y de una inflación creciente, es, desde un punto de vista de un inversor, un mundo en el que las acciones tienen más que ofrecer que los bonos.

Por otro lado, los mercados de acciones están claramente sobrecomprados después de la fuerte subida experimentada desde principios de año, y en general desde la victoria de Trump. Por tanto, en vez de recomendar correr detrás de los precios, en BNP Paribas Wealth Management recomendamos sacar el máximo provecho de las posibles caídas. En este momento del ciclo, es cada vez más importante ser selectivo y elegir los sectores correctos, los valores correctos y los instrumentos correctos y ser rápido valorando las oportunidades que se presentan.