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#ESTRATEGIA DE INVERSIÓN — 12.03.2018

INFRAESTRUCTURAS Y URBANIZACIÓN: UNA TENDENCIA GLOBAL

Las infraestructuras son el armazón de la economía ya que aportan la estructura física, las redes (de transporte, de energía y de comunicaciones) y las construcciones que un país, organización o comunidad necesita para funcionar de forma competitiva y mejorar el nivel de vida de sus gentes. Las necesidades de renovación son enormes en los países desarrollados mientras que en los países emergentes invertir en infraestructura y urbanización es fundamental para alcanzar la siguiente fase de su desarrollo.

Una tendencia mundial

Para seguir el ritmo del crecimiento de la población mundial (+25% en 2040) y de la expansión de las clases medias, en los próximos años se llevarán a cabo grandes desarrollos en las áreas de infraestructura (creación y renovación) y urbanización (fuerte crecimiento). Los sectores relacionados con estos fenómenos son la construcción, los bienes de capital, los servicios públicos, los materiales básicos, la infraestructura y el transporte. Este tema también abarca otras áreas diferentes como las redes inteligentes, el tratamiento de aguas residuales, las comunicaciones y la gestión de residuos. Otra razón para aumentar el gasto en infraestructura y favorecer la urbanización es el deseo político de mejorar las perspectivas económicas en el mayor número de regiones posible y consolidar el crecimiento a través de la creación de empleo.

Necesidades enormes

En 2012 el Foro Económico Europeo calculó que la diferencia entre el gasto real y el gasto necesario para reemplazar las infraestructuras existentes y construir lo necesario para satisfacer la demanda futura ascendía a 1 billón de dólares por año, lo que equivale al 1,25% del PIB mundial. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) prevé que más de la mitad de las inversiones se hará en los mercados emergentes.

Países desarrollados: necesidad de modernización

Las consideraciones presupuestarias han estado limitando la inversión en infraestructuras. A menudo estas se encuentran en un estado tan ruinoso que es necesario renovarlas por motivos de seguridad. Por ejemplo, en EEUU la edad media de las carreteras es de 27 años. Otro motivo para modernizar las infraestructuras es el progreso tecnológico. Sin embargo, la principal razón reside en que las infraestructuras son el armazón de la economía ya que proporcionan la estructura física y las redes (de transporte, energía y comunicaciones) y las construcciones que un país, organización o comunidad necesita para funcionar de forma competitiva y mejorar el nivel de vida de sus gentes.

Países emergentes: invertir en  infraestructuras es fundamental para alcanzar la siguiente fase de su desarrollo

Según un informe elaborado conjuntamente por PwC y Oxford Economics, dos empresas de consultoría, el 60% del gasto en infraestructura desde hoy a 2025 se hará en Asia-Pacífico, principalmente impulsado por China. Se prevé que el crecimiento anual medio del gasto será de un 7-8% hasta esta fecha. Cada dólar invertido en el desarrollo de infraestructuras genera un crecimiento adicional del PIB de entre 0,05 y 0,25 USD, es decir, un crecimiento de entre el 5% y el 25%.

La primera Ruta de la Seda se creó hace más de 2000 años. Consistía en una red de rutas comerciales que unían China con Asia Central y Oriente Medio y tuvo un impacto enorme en toda la región durante siglos.

Hace cinco años, el Presidente chino Xi Jinping sentó las bases para construir una nueva Ruta de la Seda compuesta por oleoductos, vías férreas, carreteras y redes de servicios públicos para unir Asia meridional, Asia central, Asia occidental y Europa.

Hoy en día las oportunidades de inversión son abundantes en 68 países y grupos internacionales que representan más del 60% de la población mundial y el 30% del PIB mundial. La inversión, estimada en 6 billones en los próximos años, contribuirá a reorganizar el comercio mundial.

En India, se espera que 500 millones de personas se desplacen a áreas urbanas en las próximas cuatro décadas, lo que marcará el inicio de un gasto masivo en infraestructuras para responder a sus necesidades. Si nos fijamos, por ejemplo, en los gastos en infraestructura y telecomunicaciones, se prevé que pasarán de los 27.000 millones de dólares de 2013 a 130.000 millones en 2025.

Desde BNP Paribas Wealth Management creemos que el tema de las infraestructuras y la urbanización representan una posición principal para una cartera a largo plazo. Le animamos a contactar con nosotros para conocer cómo incluir este tema en su cartera.