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#Estrategia de mercado — 18.05.2018

IMPACTO DE LA TENSIÓN COMERCIAL EN LOS MERCADOS

Creemos que el crecimiento mundial se va a estabilizar en 2018 por encima del nivel potencial para después continuar creciendo pero a menor ritmo en 2019. Los principales riesgos provienen de las tensiones comerciales.

Estados Unidos

La economía estadounidense continúa en auge. Con un crecimiento previsto para el PIB del 3,1% en 2018, la economía se encuentra en su noveno año de expansión. No obstante, esperamos una desaceleración de su crecimiento   en 2019, a un ritmo del 2,1%. La economía está empezando a mostrar algunos signos de tensión, que pueden empujar a la  Reserva Federal a continuar endureciendo su política monetaria de forma gradual. El reciente impulso fiscal está teniendo lugar en una fase avanzada de esta  recuperación económica, por lo que la eficacia de esta medida puede ser discutible.

En un momento en el que es probable que se flexibilice la regulación bancaria, el ciclo crediticio podría estar llegando a su fin: el crédito al consumo experimentó un crecimiento récord en el cuarto trimestre de 2017. Creemos que la rebaja fiscal agregará un 0,5% al crecimiento del PBI este año. El mercado de trabajo finalmente está mostrando fortaleza y unos primeros signos de tensión aumentando la tasa de participación. El crecimiento salarial se está acelerando, creciendo por encima del aumento de los precios. Esperamos que la inflación aumente en 2018 hasta el 2,3% antes de estabilizarse en 2,1% el próximo año.

Es inevitable que surjan tensiones y la política monetaria debería ajustarse en este sentido. Creemos que la Fed subirá sus tipos de interés cuatro veces este año, teniendo en cuenta la fortaleza de la economía y de la inflación. Sin embargo, prevemos sólo una subida de tipos en 2019, a medida que la economía se vaya desacelerando. El tipo final sería por tanto de un 2,75%.

Zona Euro

Se espera que este año la economía siga creciendo a un ritmo firme. Prevemos que el crecimiento del PIB será del 2,6% en 2018, antes de desacelerarse hasta el  2,1% en 2019, en línea con la economía global. Ésta sería una excelente evolución. Además, los resultados económicos entre los Estados miembros está siendo sincronizada. El momentum económico se ha ralentizado un poco en la zona Euro, aunque esperamos que sea temporal. La fuerte demanda interna será el principal impulsor. El consumo de los hogares continuará siendo el principal contribuidor al crecimiento del PIB, respaldado por la creación de puestos de trabajo y por la aceleración de los salarios. La inversión será también un factor que apoyará al crecimiento económico.

Después de cuatro años y medio de crecimiento ininterrumpido, con una tasa de paro que se ha reducido del 12% al 8,5%, y con más de 8 millones de puestos de trabajo creados, los salarios ajustados por la productividad han seguido creciendo a un ritmo anual por debajo del 1% y la inflación subyacente sigue sin mostrar signos convincentes de recuperación. La inflación prevista para 2018 y 2019 es del 1,7%.

Los diferenciales de los países periféricos están disminuyendo, gracias a la fuerte recuperación de estos países. La incertidumbre sobre el crecimiento potencial explica por qué el BCE sigue siendo prudente y no tiene prisa por actuar. De hecho, creemos que el BCE optará por todavía mantener su programa de compra de bonos para ponerle fin a finales de 2018. Los tipos de interés subirían mucho después del final de la flexibilización cuantitativa, a mediados de año 2019 para la tasa de depósito y en el último trimestre de 2019 para la tasa de refinanciación.

Japón

El crecimiento del PIB alcanzó el 1,7% en 2017 y esperamos que alcance el 1,3% en 2018 y el 0,6% en 2019. La economía japonesa ha experimentado una recuperación en la actividad, impulsada principalmente por el entorno internacional, pero también por su política expansionista. El yen ha perdido una quinta parte de su valor en cinco años, lo que ha apoyado las exportaciones, junto a los recortes de impuestos. Japón ha vuelto a tener un superávit por cuenta corriente y la economía casi está en pleno las políticas “Abenomics”, los retos estructurales de Japón han cambiado poco (demografía, productividad). La deflación, en particular, sigue siendo un tema espinoso, con unos precios al consumidor estancados en los últimos años. El crecimiento salarial también se ha mantenido bajo a pesar del empleo casi pleno. Esperamos un modesto aumento en la inflación desde el 0,5% en 2017 al 0,9% en 2018 y 2019. Esperamos que el Banco de Japón mantenga sus tipos de interés sin cambios por algún tiempo. El Banco Central podría comenzar a reducir sus compras de ETF, independientemente del nivel de inflación. Sin embargo, en vista de la reciente volatilidad de los mercados de renta variable, esto también parece poco probable en un futuro próximo.

Mercados emergentes

En los países emergentes, el crecimiento económico se ha desacelerado desde el verano pasado, pero se espera que se incremente en los próximos dos años si el entorno mundial sigue siendo favorable, tal y como esperamos. El reequilibrio de la economía china implica no solo una desaceleración del crecimiento económico, sino también que los países exportadores de petróleo serán los más afectados por este cambio de régimen en China. Los países con ingresos reducidos, especialmente los exportadores de materias primas, también son vulnerables ya que se han beneficiado del  repunte de los precios, pero no han mejorado sus fundamentales macroeconómicos.

Principales riesgos

El principal riesgo en este escenario son las tensiones que amenazan el comercio mundial y que podrían dañar la recuperación económica. Aunque no es probable que el comercio multilateral colapse sí está sometido a una mayor tensión política, lo que aumenta el riesgo a medio plazo de la deuda pública y privada, especialmente en Estados Unidos. Por último, un aumento de la inflación podrían incitar a la Fed a subir sus tipos de interés más de lo esperado. El déficit de Estados Unidos podría aumentar, presionan