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#ESTRATEGIA DE INVERSIÓN — 31.10.2018

Renta Variable: el sentimiento negativo contrasta con los buenos fundamentales

Son tres las principales preocupaciones que pesan sobre los mercados: 1) las futuras subidas de tipos de interés que se reflejan en los rendimientos de los bonos, 2) la desaceleración tanto del crecimiento económico como de los beneficios empresariales en 2019 y 3) el impacto negativo de las incertidumbres políticas. Estos miedos son exagerados, si tenemos en cuenta la tendencia de los fundamentales, que siguen siendo favorables.

Por tanto, estas correcciones son buenas oportunidades de compra, aunque el desarrollo de un momento positivo, tardará un tiempo en materializarse. Seguimos prefiriendo los sectores pro-cíclicos.

Octubre ha sido fiel a su “fama”

Octubre está a punto de terminar y parece que va a cerrar con la peor rentabilidad mensual desde octubre de 2008. De confirmarse, será el peor mes en este ciclo de mercado alcista (que comenzó en marzo de 2009). Cuando los mercados cerraron el pasado viernes 28 de octubre, el índice “MSCI World All Countries” caía un -9,4% en el mes. En lo que va del año, este índice global ha bajado un -7,4%, desglosado de la siguiente manera: -0,6% Estados Unidos y -14,7% el resto del mundo, que se ha visto penalizado por un efecto divisa negativo de -4,8%.

Los temores de los inversores se refieren al posible impacto negativo de:

Las subidas de tipos y el aumento de los rendimientos de los bonos;

El aumento de las tensiones políticas;

El momentum de beneficios empresariales es algo más débil.

La temporada de publicación de resultados de las empresas no está dando un mensaje preocupante, sino todo lo contrario

En EEUU, el crecimiento de los beneficios ha superado sus máximos, tras los resultados publicados por casi la mitad de las empresas cotizadas. Después de un crecimiento del 25,4% en el segundo trimestre, se espera que los beneficios empresariales se desaceleren en los próximos trimestres. Debería reducirse, de un 23,7% en el tercer trimestre de 2018 hasta el 17,6%, 7,8% y 7,2% antes de volver a subir al 10% en el tercer trimestre de 2019.

En la zona Euro, algo más de un tercio de las empresas han publicado resultados. A pesar de algunas sorpresas más negativas, se ha observado una ligera mejora en los beneficios y esperamos que esta tendencia continúe en los próximos trimestres. El consenso de mercado anticipa que se van a acelerar del 6,3% en 2018 al 10,4% en 2019.

El panorama general es de crecimiento positivo de los beneficios en 2019 aunque a un ritmo más moderado, reduciéndose del 15,7% en 2018 al 9,9% en 2019. Entre los factores que influyen en el momentum de beneficios, destacamos : en primer lugar el efecto positivo de la posible reducción de impuestos en EEUU, en segundo lugar, las consecuencias de la introducción de aranceles vinculados a la guerra comercial entre EEUU y el resto del mundo, en tercer lugar, la presión sobre los márgenes por el aumento de los salarios y por los mayores gastos por intereses y, por último, la desaparición de factores positivos de base en sectores como el energético o el de materiales. Sin embargo, nada justifica el actual estrés del mercado. Incluso si los beneficios tan sólo crecieran un 5%-7% en 2019, las implicaciones seguirían siendo positivas para los mercados de renta variable, ya que las valoraciones actuales están en línea con las medias a largo plazo.

El entorno global permanecerá siendo favorable después de los crecimientos máximos de 2018

No esperamos que las tensiones comerciales arrastren a la economía global a una recesión, por tanto creemos que los beneficios continuarán creciendo gracias a la solidez de las tendencias del consumo y de las inversiones y a unas políticas gubernamentales favorables. Además, en vista de nuestro escenario, en el que prevemos modestos aumentos de tipos de interés y pequeñas subidas en los rendimientos de los bonos, junto con la desaparición gradual de las incertidumbres políticas, nos parece que el pesimismo actual de los mercados es exagerado. El sentimiento de los inversores no se corresponde con los fundamentales económicos y empresariales.

2018 es definitivamente un año con tres máximos: un máximo en el crecimiento económico, un máximo en el crecimiento de los beneficios globales ,y un máximo en la liquidez global, debido a la reducción de los balances de los principales bancos centrales. Estas son características propias de las últimas fases de un ciclo económico, y suelen ir acompañadas de una fase de mayor volatilidad. Pero lo importante es que todavía no nos encontramos al final del ciclo. No nos encontramos con las señales clásicas de exuberancia (existencias, utilización de la capacidad, salarios, etc.) y por tanto no creemos que hayamos visto el máximo de los mercados de acciones, pese a que los mercados seguirán marcados por una mayor volatilidad.

Desde nuestro punto de vista, están surgiendo buenas oportunidades de inversión.

Llevará algo de tiempo que se den las condiciones necesarias para que se produzca un rally en los mercados de renta variable

Si bien el contexto general es de apoyo, los catalizadores para que se produzca una subida de las acciones tardarán tiempo en materializarse. Por ejemplo, si consideramos los indicadores adelantados, todavía no se encuentran en una fase de estabilización. En otras palabras, los datos económicos que se van a publicar en las próximas semanas seguirán alimentando las preocupaciones de los inversores con respecto al posible alcance de la futura desaceleración.

Mientras tanto, algunas incertidumbres políticas deberían desaparecer (por ejemplo, los resultados de las elecciones de Estados Unidos o las negociaciones sobre el presupuesto italiano).

Por ello, nuestra perspectiva es de mejora gradual para los inversores.

Desde un punto de vista técnico, todavía no vemos signos de capitulación. Por ejemplo, la brecha entre alcistas y bajistas sigue manteniéndose reducida y el VIX, indicador de volatilidad, aún no ha alcanzado los niveles que tradicionalmente se asocian con las señales de compra.

Conclusión

En nuestra opinión, las inquietudes de los inversores son exageradas si atendemos a los fundamentales económicos. Esta diferencia entre percepción y realidad puede ofrecer oportunidades para comprar acciones en condiciones atractivas. No obstante, no esperamos que el momento positivo reaparezca de inmediato. Hay que tener paciencia porque los temores de los inversores solo van a desaparecer gradualmente. En este contexto seguimos prefiriendo los valores pro-cíclicos.