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#INMOBILIARIO — 15.11.2018

INMOBILIARIO E INFLACIÓN: NO NECESARIAMENTE UNA MALA COMBINACIÓN”

Creemos que estamos en un momento interesante para los inversores en el mercado inmobiliario. Los tipos de interés nominales siguen siendo relativamente bajos en muchos países del mundo, a pesar de que la política monetaria esté en proceso de cambio.

En informes anteriores, explicábamos que los inversores, intoxicados con tipos de interés cero, pueden no estar prestando suficiente atención al riesgo de la inversión inmobiliaria. La fuerte depreciación de algunas divisas, que ha afectado a los mercados emergentes en los últimos meses, ha provocado grandes pérdidas a algunos inversores.

Creemos que las propiedades deben considerarse como inversión por sus cualidades intrínsecas (rentabilidad neta del alquiler, protección frente a la inflación, etc.) o por su carácter tangible. Sin embargo, las fluctuaciones de las dividas son un factor importante a considerar en una cartera inmobiliaria diversificada internacionalmente.

¿Cómo se están comportando los mercados? Esta pregunta es complicada de responder porque hay muchos tipos de inversiones inmobiliarias: inmobiliario “prime”, propiedades situadas en mercados secundarios o periféricos,  etc. Sin embargo, el inmobiliario en general, tanto comercial como residencial, ha obtenido buenas rentabilidades en los últimos meses. A pesar de unos mayores tipos de interés estructurales a largo plazo en EEUU (en comparación con Europa), las inversiones inmobiliarias en este país siguen comportándose bien, sobre todo en el sector oficinas y residencial. Europa también se encuentra en el buen camino, con Alemania y Francia a la cabeza.

El Reino Unido es un caso más complicado, va a depender del resultado de las negociaciones del Brexit con la Unión Europea.

¿Cuál puede ser el impacto del aumento de los tipos de interés nominales a largo plazo sobre las rentabilidades del mercado inmobiliario? Pensamos que una subida de tipos moderada no es necesariamente una mala noticia para los inversores en el mercado inmobiliario en el largo plazo, sobre todo si las subidas resultan ser el resultado de una espiral de "inflación subyacente" y, por tanto, de unas mejores perspectivas de crecimiento económico.

Nuestra estrategia de inversión con respecto al mercado inmobiliario se mantiene invariable. Recomendamos el segmento de propiedades de “valor añadido”, sobre todo en Europa (incluyendo Reino Unido). Nos mantendremos fieles a nuestra estrategia, aunque las condiciones de mercado se deterioraren. Las inversiones inmobiliarias en ubicaciones de primer nivel siguen siendo atractivas. La atención debe centrarse en la rentabilidad neta del alquiler, es decir, en el inquilino, y no tanto en los rendimientos de la revalorización del capital.